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lunes, 26 de septiembre de 2011

UNA DE... artbeiters. (VIII): Va, viene, lo deja en el suelo y ya está


Cuando el agua de un río es ruidosa, Pajarillo, es porque es poco profundo.
- William Napier
 
Los lacanianos están colgados. ¡Claro que sí! ¡Que colgados están los lacanianos! ¡Leen a Lacán!, por eso son lacanianos. Y están colgados. ¡Comprenden a Lacán! y a Lacán no hay quien lo comprenda. Los lacanianos están locos. ¡Por fin lo he dicho! je, je. Están locos y casi me vuelven loco a mí...

(la letra se vuelve incomprensible durante un par de líneas)


... y encima yo obsesionado con el artbeiter. ¡Que miedo, colega! ¿Pues no que el artbeiter vive en nosotros?. Es un obrerillo. Me lo dijo un lacaniano. El lacaniano, ¿nace o se hace?. El Inconsciente es el artbeiter. ¿Qué dices? ¡Que te calles!

¡Ooh! He mirado dentro de mí y lo he visto con sus refulgentes ojos. El artbeiter, el Inconsciente, el obrerillo que continuamente deforma, forma, reforma, transforma, pro forma, formaliza, formaldehído, formatea...

(tachones y palabras incomprensibles)

El nota va, viene, lo deja en el suelo y ya está.

El artbeiter...

Me asusta. ¡No me mires con esos ojos!

Pues son los únicos que tengo. Con ellos he visto a la gente en sus casas. Mientras iba. Toda la gente en sus casas, de noche, viendo la tele. Dos viejos reviejos que viven en un bajo. Ven la tele en pijama y muestran a quien pase lo viejos y decrépitos y reviejos que están. No tienen pudor. Te desafían. ¡A ver si tienes huevos de ser tan viejo como yo algún día! Ahora, que vaya tela marinera la sobrina de los viejos. O la hija. O la chacha. O quien sea. La tía esa que se estira sobre sí misma en la cocina. Quiere coger un tazón que está alto. El breve camisón deja que todo lo intuible sea tan obvio como la propia desnudez. ¡Y que desnudez! Yo la vi mientras iba.

¡Ah! ¿De que estás hablando?. Es el artbeiter, el artbeiter maldito que mora en algún lugar de mi interior. Ahora está fuera de sí, y de mí, no hay quien lo calle. Lo he amordazado y sigue sonando...

(otra vez la letra se vuelve incomprensible)

...ared y las farolas, un camino de claroscuro a través de la noche. Silenciosa, amenazadora. ¿Quién vive? No era nadie. Una sombra. ¿La sombra de que? De una idea de mí. Yo que iba. Yo artbeiter.

¡Claro!, la historia del artbeiter es la historia de un nota que va y viene, lo deja en el suelo y ya está. ¿Cómo que ya está? Si, está. Viniendo tomó una decisión.

- No, no, no, aquellas casitas tan monas no podían estar en el Barrio de las Putas.

¿Donde entonces?

- Quizá en el Barrio del Almíbar. Allí todo es de otra forma. Arquitectura playera. Campo y vine. Viniendo y viniendo. No podría estar aquí sino no habría venido.

Quiero echar espumarajos por la boca.

- No me extraña.

Tú lo sabes todo.

- No lo sé todo, pero porque se me olvidan las cosas. Si no olvidase nada sabría todo cuanto he logrado aprender alguna vez.

Artbeiter...

- ¿Sí?

No sabes como te quiero.

- Lo sé. Eso no lo he olvidado, lo sabia mientras venía. Ya era de día y el mundo era distinto.

Si, te entiendo. Las viejas por la calle haciendo la compra...

- Gente que va al trabajo...

Un mañanero haciendo footing.

- No puedo soportarlos.

Yo tampoco.

- Seguro que era lacaniano.

¿A ti tampoco te gustan los lacanianos?

- A mí me encantan, los amo por encima de ninguna otra cosa. Mi existencia depende de ellos. Por eso vine a dejarlo en el suelo.

¡Cuidado! ¡El suelo está sucio! ¡Puede ensuciarse!

- Pues tienes razón.

(unos puntos suspensivos hacia abajo se convierten en una temblequeante línea vertical que ocupa varias paginas)

¿Sigues ahí?...

Silencio.

¡Artbeiter!

El tío va, viene, lo deja en el suelo y ya está. ¿Dónde está?

- Pues ahí, en el suelo. ¿No lo ves?

Artbeiter, querido, creí que nunca más te oiría.

- Aquí estoy.

En el fondo yo también amo a los lacanianos por haberme acercado a ti.

- Yo siempre estaré contigo. Iré, vendré, lo dejaré en el suelo y ya está.

¿Qué vistes cuando venías?

- Ya no te puedo contar más. Desconecta.

¿Desconecto?

- Desconecta.

Adiós, desconecto. ¡Salud y belleza, artbeiter, obrerillo, incansable Inconsciente mío.

- Ni de día, ni de noche. El artbeiter siempre está trabajando.

Forma, reforma, preforma, postforma, transforma, formula, formaliza, informa...


P.D.: Este texto son unos papeles que Civo encontró en su casa tras nuestra ultima jornada de reflexión con bebedizos de Natuschka y que tienen toda la pinta de ser míos.